¿Hay música en el hombre?

Author: 
leandro
Editorial: 
Alianza
Genero: 
Paginas: 
180
ISBN: 
8420660396

¿Hay música en el hombre? Para los vendas del Transvaal todos los hombres son capaces de hacer música.

Un libro escrito por un hombre condenado y encarcelado por oponerse al apartheid y que cita a Kierkegard promete. Y, verdaderamente, éste es un texto de referencia en la esfera de la musicología de estilo fácil y ameno, apto para el público general.

Blacking aborda el tema de la música desde una doble óptica:
 - un aspecto biológico, en el que destaca un innatismo musical, claramente deudor de Chomsky y los generativistas (movimiento contemporáneo al autor)
 - y un aspecto social, ya que el autor no concibe la música sin su contexto social. De hecho, la música la considera un producto de las fuerzas sociales, de las consecuencias de la división del trabajo.

Para Blacking la función de la música consiste en reforzar los ritos y ceremonias de importancia social vinculando a la gente con dichos ritos. Se revela fundamental el papel de la música en la sociedad (aquí el autor expone numerosos ejemplos de la música y sociedad venda, que estudió 'in situ' varios años en Sudáfrica).  Dentro del contexto social, el autor llega a la conclusión de que igual de importante que la música en si es 'hacer' música, ya que la música expresa las experiencias sociales y es, a la vez, una vivencia social e individual.

En este librito Blacking, a nivel teórico, se muestra, como se comenta más arriba, afín a las ideas generativas y al socialismo: este Chomsky de la música habla de una estructura superficial y una estructura profunda en la música. La estructura profunda refleja el contexto en el que fue creada la música, destacando así el autor las relaciones sociales en el hecho musical, al considerarse éste parte de una situación social. En cuanto a un universalismo de la música, el autor encuentra elementos comunes a la psique humana a nivel de la estructura profunda de la música en todas las culturas. El autor odia el hecho de que en Occidente a menudo consideramos la producción de música una actividad elitista restringida a unos pocos. Frecuentemente, contrapone a esta idea sus experiencias en sociedades exóticas donde cualquiera está capacitado para la producción musical. En este sentido, Blacking encuentra un camino hacia una teoría universal del comportamiento musical transcultural: sintiendo la música a través del cuerpo y produciéndola a través del mismo, olvidando aburridas teorías, escalas y ejercicios de práctica.

Por otro lado, los estudios de Blacking son enemigos del evolucionismo musical y se niega a hacer etnomusicología desde una perspectiva de la teoría occidental de la música. Por el contrario, acorde con las ideas socialistas de su tiempo, considera que es la sociedad la que fomenta o atrofia la música en el individuo.
Además, sí que encuentra conexiones entre la musicología (música de Occidente) y la etnomusicología (música de regiones exóticas) y cree que ellas son suficientes para crear una nueva disciplina de estudio de la música que abarque todas las músicas del mundo.